La sequía invernal no se reconoce con un único color. Conviene combinar mapas de precipitación, humedad del suelo, nieve y reservas, y consultar su fecha y leyenda. El VPD aporta información sobre la demanda de agua de la atmósfera, mientras un mapa de acuífero responde a otra pregunta. Esta guía explica qué mirar y cómo reunir las piezas sin confundir una anomalía con agua utilizable.
Empieza por el título y la leyenda
Antes de buscar tu municipio, identifica variable, unidades, fecha observada, periodo y referencia. Comprueba también qué significan los colores y las zonas sin información. Un mapa publicado hoy puede mostrar datos de días anteriores. Una imagen de ejemplo tampoco representa necesariamente la situación actual.
Distingue medición, estimación mediante modelo y predicción. Amplía lo necesario para leer la leyenda, sin suponer que acercar la imagen añade detalle real. Un color regional puede orientar el seguimiento, pero no sustituye la información de una parcela, un pozo o un abastecimiento concreto.
Precipitación y SPI: busca el déficit en su escala
Los mapas de lluvia acumulada muestran cantidades y los de anomalías comparan con una referencia. El SPI sitúa la precipitación acumulada dentro de su distribución histórica. Conserva su escala: un mapa trimestral y otro anual incluyen antecedentes distintos y pueden dar señales diferentes sin contradecirse.
Un SPI negativo no expresa el porcentaje de agua que queda en un embalse. Tampoco una lluvia reciente garantiza recuperación de un déficit prolongado. Compara periodos adecuados al invierno local y revisa cómo evoluciona la señal, evitando extraer una conclusión de una sola fecha.
VPD: demanda atmosférica y humedad del aire
El déficit de presión de vapor, VPD, es la diferencia entre la presión de vapor de saturación y la presión de vapor real del aire. Ayuda a describir la demanda atmosférica. No mide directamente humedad del suelo ni litros perdidos por las plantas.
Lee las unidades, habitualmente de presión, y comprueba el periodo. Con igual humedad relativa, el VPD puede ser distinto si cambia la temperatura. La pérdida real de agua depende además de disponibilidad, energía y vegetación. No deduzcas una dosis de riego de un mapa de VPD aislado.
Humedad del suelo: pregunta por la profundidad
Un mapa superficial y otro de la zona de raíces describen capas distintas. La superficie puede humedecerse tras una lluvia breve mientras persisten déficits más profundos. También hay productos que expresan cantidades, anomalías o percentiles; esas escalas no son intercambiables.
Revisa nieve, suelo helado, calendario agrícola y datos ausentes. Los productos compuestos de Copernicus utilizan máscaras y reglas para interpretar ciertas señales. La ausencia de una clase de alerta no demuestra por sí sola que todo el territorio esté bien observado o que no exista otro problema hídrico.
Nieve: mira el equivalente en agua
En cuencas donde la nieve importa, el espesor no cuenta toda la reserva. El equivalente en agua estima cuánta agua representa el manto. Un mapa puede compararlo con la media o con la mediana para esa fecha; hay que leer cuál y qué años utiliza.
Un porcentaje bajo puede deberse a poca precipitación, a lluvia en vez de nieve o a deshielo temprano. No confundas porcentaje de una referencia con percentil. Tampoco toda el agua equivalente se convertirá en recurso utilizable: su destino depende de la cuenca y su gestión.
Acuíferos: distingue mapa regional y pozo
NASA combina información de GRACE y GRACE-FO con otras observaciones y modelos para representar condiciones de agua subterránea y humedad. Estos productos ayudan a observar patrones amplios. No son una lectura directa de cada pozo ni un inventario de agua disponible para cualquier uso.
En esos mapas experimentales, un percentil bajo expresa una posición seca frente a su referencia. No indica ese porcentaje de reserva restante. La documentación advierte que esa visualización no pretende representar el consumo humano; por eso debe contrastarse con niveles, extracciones e información local pertinente.
Embalses: contrasta el mapa con volúmenes
Consulta el volumen almacenado, la capacidad, la fecha y el ámbito del conjunto. El Boletín Hidrológico de MITECO aporta información para seguir reservas y otras variables. Comprueba la cobertura de los datos y no supongas que todos los depósitos o usos están representados de la misma forma.
El porcentaje de llenado no equivale a garantía de suministro. Para juntar embalses se suman volúmenes y capacidades compatibles, en lugar de promediar sus porcentajes sin más. Las entradas, salidas, límites operativos y necesidades determinan qué significa una reserva para el sistema.
Reúne mapas que contesten preguntas compatibles
Empieza por la precipitación y amplía a suelo, nieve, acuíferos y reservas según la cuenca. El invierno puede dejar antecedentes que aparezcan después en otros componentes. Si los mapas discrepan, conserva ambas señales y revisa profundidad, fechas, referencias y procedencia antes de decidir cuál interpretar.
No sumes colores como si fueran litros ni declares recuperación de todo el sistema porque mejora una capa. Escribe qué componente cambia y qué dato falta. Las medidas vigentes se consultan en el plan y las comunicaciones del gestor o autoridad, sin deducirlas automáticamente de una imagen.
Cinco lecturas documentadas
SPI de AEMET
Sirve para comparar precipitación acumulada con su distribución. Conserva el periodo y evita traducirlo a llenado.
CDI de Copernicus
Combina señales de lluvia, suelo y vegetación. Comprueba versión, máscaras y significado de recuperación.
Humedad radicular de NASA
Representa una capa estimada mediante observaciones y modelo. No equivale a la superficie ni a cada parcela.
Agua subterránea de NASA
Los percentiles permiten comparar condiciones relativas. Requieren contraste local y no indican reservas explotables.
Reservas de MITECO
Relaciona mapa, fecha y volúmenes del conjunto. El llenado necesita contexto operativo para interpretar disponibilidad.
Ocho ejemplos resueltos
Son ejemplos inventados para aprender a leer, no datos actuales de un territorio.
- SPI:un valor negativo indica una señal seca en su escala; no significa que quede un porcentaje equivalente de reserva.
- Unidades:500 Pa equivalen a 0,5 kPa; mezclar ambas unidades puede multiplicar por mil un valor aparente.
- VPD:con 60% de humedad relativa, unos 10 °C dan aproximadamente 0,49 kPa y 20 °C dan 0,94 kPa en el ejemplo sobre agua líquida.
- Suelo:una capa uniforme de 0,1 m con fracción volumétrica de agua 0,20 contiene 20 mm; no describe todo el acuífero.
- Percentil:percentil 5 no significa 5% de capacidad ni 5% de probabilidad de lluvia.
- Embalses:20 y 90 hm³ en capacidades 100 y 900 hm³ suman 11% conjunto, no 15%.
- Nieve:80 mm frente a mediana 100 mm son 80% de esa mediana; no necesariamente percentil 80.
- Cobertura:ocho celdas válidas de diez equivalentes dan 80%; las otras siguen desconocidas.
Errores comunes y mini checklist
Las trampas habituales son leer el rojo igual en todos los mapas, ignorar fechas y convertir un índice en agua disponible. Evita también tratar una previsión como observación o extrapolar una celda regional a un pozo.
- Leer variable, leyenda y unidades.
- Guardar fecha, periodo y referencia.
- Comprobar profundidad, máscaras y calidad.
- Contrastar índices con suelo, nieve y acuíferos.
- Revisar embalses con volúmenes y contexto.
- Registrar conclusión, incógnitas y siguiente revisión.
Fuentes y lecturas recomendadas
- AEMET: significado, referencia y escalas del SPI
- FAO 56: presión de vapor, VPD, unidades y agregación temporal
- Copernicus EDO: componentes, máscaras y lectura del CDI
- NASA: mapas experimentales de humedad y agua subterránea, modelo y percentiles
- MITECO: reservas, caudales y alcance del Boletín Hidrológico
- NOAA y NIDIS: mapas de equivalente de agua de la nieve y referencia estacional
J+A♾️ · Artículo revisado y ampliado en WikiMeteo.es