Los parhelios son manchas luminosas que aparecen a uno o ambos lados del Sol, aproximadamente a su misma altura sobre el horizonte. A veces parecen pequeñas franjas de arcoíris o dos soles adicionales, de ahí los nombres de soles falsos y perros solares.
Se forman cuando la luz atraviesa cristales de hielo con forma y orientación adecuadas. Son un efecto óptico de nuestra atmósfera: no son astros nuevos ni anuncian por sí solos una tormenta.
Cómo reconocerlos sin mirar al Sol
Un parhelio suele mostrar rojo en el lado más próximo al Sol y tonos más claros o azulados hacia el exterior. Puede ser muy brillante o una mancha discreta entre nubes.
La pareja no siempre se ve completa. Si una parte del cielo está cubierta o no contiene cristales favorables, puedes observar únicamente la mancha derecha o izquierda.
Para buscar el fenómeno, coloca el disco solar completamente detrás de un objeto opaco y observa el cielo lateral. No mires directamente al Sol ni uses prismáticos, telescopios o visores ópticos apuntados hacia él sin protección especializada. Las gafas de sol ordinarias no sirven para observarlo directamente.
Pequeños prismas que se orientan
Muchos cristales de hielo tienen estructura hexagonal. Algunas placas son relativamente planas, como pequeñas losetas con seis lados.
Si sus caras grandes se mantienen cerca de la horizontal, la luz que atraviesa determinadas caras laterales se desvía hacia direcciones favorables. La refracción cambia la trayectoria y separa ligeramente los colores.
Imagina varios prismas que concentran luz en una dirección parecida. No vemos un cristal aislado: vemos la contribución de muchos. La comparación ayuda a entender la mancha, aunque los cristales reales no son prismas perfectos ni permanecen inmóviles.
Qué significan los 22 grados
Con el Sol bajo, los parhelios suelen estar cerca de una separación de 22 grados respecto a él. Los grados describen un ángulo en el cielo, no temperatura ni distancia en kilómetros.
Al elevarse el Sol, los parhelios se separan más del halo circular de 22 grados. La regla de los 22 es una orientación inicial; no una posición exacta para cualquier hora.
No es necesario medir el ángulo exponiendo los ojos al disco solar. Una fotografía de contexto obtenida con el Sol totalmente oculto permite estudiar después posiciones y formas, siempre que conozcas las limitaciones del encuadre.
Parhelio, halo y pilar son cosas relacionadas
El halo de 22 grados es un anillo alrededor del Sol o de la Luna. Puede verse entero o por fragmentos. Los parhelios son concentraciones laterales, favorecidas por cristales orientados.
Un pilar solar, en cambio, parece una columna vertical por encima o debajo del Sol. Su explicación principal es la reflexión en caras de cristales, distinta del recorrido refractado del parhelio.
Pueden coexistir varios efectos. Ver un anillo y una mancha coloreada no obliga a elegir uno y descartar el otro. Tampoco todas las manchas luminosas del cielo reciben el mismo nombre.
El hielo puede estar lejos del suelo
Cirros y cirrostratos contienen hielo en altura incluso cuando en nuestra calle hace una temperatura agradable. Un velo delgado puede pasar casi desapercibido hasta que aparece un fenómeno de halo.
En ambientes muy fríos también pueden intervenir cristales próximos al suelo, conocidos como polvo de diamante. Por eso un parhelio no proporciona automáticamente la altura de la capa.
Una tarde templada con parhelios no significa que el termómetro falle. Estamos observando partículas en otra parte de la atmósfera, no midiendo la temperatura local con colores.
Qué nos dice del tiempo
Un parhelio bien identificado aporta una pista de hielo y orientación cristalina en la región que desvía luz hacia nosotros. No mide cuánta agua contiene toda la nube.
La nubosidad alta puede acompañar la aproximación de un frente, pero también aparecer sin lluvia posterior en nuestro punto. Sigue la evolución del cielo y consulta la previsión oficial.
Separa tres cosas: la mancha que observas ahora, la explicación física que propones y el tiempo que esperas mañana. Una asociación no convierte el fenómeno en un reloj de lluvia ni en garantía de seguridad.
Mini guía para fotografiarlos
- Elige una posición estable donde un objeto opaco bloquee por completo el disco solar; no te coloques en una calzada ni pierdas de vista el entorno.
- Encuadra la zona lateral con el Sol fuera del encuadre o físicamente oculto. Evita mirar por un visor óptico hacia el Sol.
- Haz una foto amplia de contexto y otra del parhelio. El recorte ayuda a ver colores, pero la imagen amplia conserva la relación con las nubes y el horizonte.
- Comprueba en la pantalla si la mancha quedó saturada. Si el equipo lo permite, prueba una exposición algo menor; no hay un ajuste universal para todos los cielos.
- Anota hora, lugar, lado observado y cambios. Conserva el original y distingue cualquier edición de la imagen de partida.
No improvises filtros para apuntar un teleobjetivo al Sol. Esta guía busca fotografiar el fenómeno lateral manteniendo el disco bloqueado, no practicar fotografía solar directa.
Un ejemplo cercano y un pequeño ejercicio
NASA/APOD publicó en mayo de 2013 una imagen de Juan Manuel Pérez Rayego obtenida en Mérida en octubre de 2012. Muestra un parhelio y recuerda que estos fenómenos también son observables en España.
Imagina ahora una mancha rojiza a la derecha del Sol, con el lado izquierdo cubierto. La primera descripción útil sería: una mancha lateral compatible con parhelio; falta información del otro lado. No hace falta inventar una pareja oculta ni deducir una nevada.
Si la mancha aparece únicamente en la foto y cambia mucho al mover la cámara, comprueba si es un reflejo del objetivo o del cristal de una ventana. Confirmar el fenómeno en el cielo ayuda a separar observación y artefacto.
Errores frecuentes
- Confundirlo con un arcoíris: este suele observarse hacia la dirección opuesta al Sol y depende de gotas, mientras el parhelio está en el entorno lateral solar.
- Exigir dos manchas: la nubosidad puede dejar visible una sola.
- Tomar 22 grados como una temperatura: es separación angular aproximada con el Sol bajo.
- Dar por segura la lluvia: hacen falta evolución y contexto meteorológico.
- Forzar los colores de una foto: un procesado intenso puede exagerar lo que realmente había.
Conclusión
Los perros solares son una forma vistosa de observar hielo atmosférico mediante la luz. Su posición lateral, colores y relación con otros halos ayudan a reconocerlos. Registrar el contexto y fotografiar con el Sol completamente oculto resulta más útil que buscar una predicción automática en la mancha. La explicación física es clara; la altura de la nube y el tiempo posterior requieren otras observaciones.
Fuentes y lecturas recomendadas
- NASA: parhelios, placas de hielo y colores
- OMM: círculo parhélico, parhelios y fenómenos lunares correspondientes
- NOAA/NWS: diferencias entre halos, parhelios y pilares
- OMM: composición de los cirrostratos y velos casi invisibles
- OMM: polvo de diamante, cristales de hielo a baja altura
- Met Office: efectos ópticos y contexto meteorológico
- NASA/APOD: parhelio fotografiado en Mérida en octubre de 2012
- NASA: seguridad de observación solar e instrumentos ópticos
- WikiMeteo: halo solar y lunar, anillos y pilares