Nubes y óptica atmosférica · Última actualización: 2026-11-02

Halo de 46°: el grande que aparece menos y sorprende más: qué mapas ayudan

Los mapas ayudan a encontrar un contexto de nubes altas y a organizar una observación del halo de 46°. No dibujan dónde aparecerá con certeza: faltan propiedades de los cristales, posición de la fuente, obstáculos y contraste. Conviene combinar satélite, humedad, viento y observación del cielo, sabiendo qué pregunta responde cada producto.

1. Empieza por hora, lugar y leyenda

Comprueba cuándo se tomó la imagen o para qué hora vale el pronóstico. La fecha de actualización de la página no siempre es el instante de sus datos. Guarda zona horaria, nombre del producto y leyenda. Un color llamativo sin esas referencias puede llevar a interpretar una capa o un día equivocados.

Distingue una observación de satélite y una previsión del modelo. Si comparas varias imágenes, busca una secuencia temporal coherente. No mezcles una foto del cielo de ahora con un mapa previsto para muchas horas después como si fueran simultáneos. El mapa debe servir a la observación, no reemplazarla.

2. Usa el visible para reconocer textura y cobertura

Durante el día, una imagen visible puede mostrar filamentos y velos compatibles con cirros y cirrostratos. Esas nubes altas de hielo ofrecen un contexto frecuente de halos. No toda zona blanca tiene la misma altura o composición y no todo velo contiene cristales favorables para el gran anillo.

Compara el satélite con el cielo desde una posición segura. Una nube baja puede tapar el velo y el fenómeno aunque el mapa conserve señal de nube alta. Anota capas y huecos visibles. Una zona cubierta en la imagen no significa por sí sola lluvia en el suelo ni un horario de llegada.

3. Añade un canal de cirros si está disponible

EUMETSAT explica que el canal cercano a 1,38 micrómetros detecta luz solar reflejada. El vapor de agua absorbe parte de esa radiación y permite destacar cirros finos altos en determinadas condiciones. Su uso es diurno; no es una imagen térmica que funcione igual después de anochecer.

En aire muy seco pueden aparecer capas más bajas o nieve de montaña. Por eso brillo no equivale siempre a nube alta y menos aún a halo de 46°. Comprueba instrumento, canal y leyenda del servicio que cubra tu región. Un número de banda no se traslada automáticamente de un satélite a otro.

4. Interpreta infrarrojo y RGB con su propia guía

Una ventana infrarroja permite seguir nubes también de noche y representa temperatura de brillo según el producto. No es directamente la temperatura que siente una persona en la calle. Tampoco proporciona desde un color aislado la altura exacta de cualquier capa ni identifica los cristales individuales.

Los RGB combinan canales para separar tipos de nube. El RGB de tipos de nube descrito por EUMETSAT incorpora información de altura, espesor óptico y fase, con límites por humedad y capas superpuestas. Sus colores son una codificación, no los que veríamos a simple vista; consulta la receta concreta antes de llamar hielo a una tonalidad.

5. Busca humedad en altura y comprueba qué significa

La humedad de una estación a dos metros no describe todo el aire situado encima. Un mapa a un nivel de presión o un perfil vertical puede señalar capas húmedas compatibles con nube. Ese nivel no es una altitud fija universal y una capa estrecha puede quedar entre niveles mostrados.

La OMM pide especificar si la humedad relativa se calcula respecto al agua o al hielo. Dos porcentajes con referencias distintas no se comparan sin más. Mucha humedad no garantiza que nazcan o se orienten los cristales adecuados. Utiliza el dato como contexto, conservando temperatura, nivel y definición.

6. Sigue la evolución sin perseguir una certeza

El viento en altura ayuda a interpretar hacia dónde puede desplazarse un velo, mientras la animación muestra cómo cambia realmente su aspecto. La nube puede crecer, disiparse o deformarse: no es una mancha rígida transportada sin cambios. El viento del suelo no sustituye al de su capa.

Consulta también nubosidad baja y previsión local para valorar si podrás ver el entorno de la fuente. No sumes porcentajes de cobertura de capas como si fueran porciones distintas del cielo. Ninguno de esos mapas fija por sí solo una probabilidad de halo ni promete un claro a una hora exacta.

7. Distingue halo y corona antes de interpretar el mapa

El halo de 46° es un gran círculo refractivo de hielo, de unos 92° de diámetro. Una corona es mucho menor y se forma por difracción en partículas pequeñas, que pueden ser agua, hielo o incluso polen. Ambos rodean a la fuente y un recorte puede hacerlos parecer similares en pantalla.

No conviertas una etiqueta de fase del satélite en identificación óptica segura. La escala y geometría observadas siguen siendo necesarias, igual que las alternativas de arco supralateral. Los rayos crepusculares son bandas y perspectiva; el cinturón de Venus es una franja rosada del sector antisolar asociada a la sombra terrestre. No son círculos de 46° predichos por un mapa de humedad.

8. Termina con una ficha y una observación protegida

Guarda producto, hora válida, región, capa, interpretación y límites junto con la fotografía original del cielo. Oculta todo el disco solar para ojos y objetivo con barrera opaca estable; no lo busques por aumento o visor. Nube, pantalla y gafas corrientes no garantizan seguridad. El resultado puede ser una oportunidad compatible sin halo confirmado.

Cinco aplicaciones documentadas de los productos

Aplicaciones de guías primarias para construir un diagnóstico; no son cinco halos confirmados ni un pronóstico actual para una localidad.

El canal de cirros de EUMETSAT

La guía de NIR 1.38 explica absorción de vapor, luz solar reflejada y dependencia de humedad. Su aplicación es detectar candidatos a velo alto durante el día, conservando que en aire seco pueden aparecer contribuciones más bajas y que el canal no entrega microfísica.

El RGB de tipos de nube

EUMETSAT combina altura, espesor y fase y enumera limitaciones de superposición y contraste. La aplicación es comparar clases y contexto sin confundir el color codificado con apariencia visual o con una población única de cristales capaz de producir halo.

La ventana infrarroja de NOAA

La guía de ABI Band 13 permite seguimiento diurno y nocturno y distingue temperatura de brillo de temperatura del aire a dos metros. Su aplicación es seguir estructuras con su leyenda, sin convertir un píxel frío en una altitud exacta ni en lluvia superficial confirmada.

La humedad relativa en OSCAR

La definición de la OMM exige identificar referencia de saturación al agua o al hielo. La aplicación es comparar mapas solo después de comprobar metadatos, evitando llamar contradicción a porcentajes distintos que emplean denominadores diferentes.

Halo y corona en el Atlas

La OMM separa el gran halo de 46° y la corona pequeña difractiva, con agua, hielo o polen entre sus partículas. La aplicación es volver al tamaño angular y mecanismo observados, incluso cuando un mapa clasifica nube de hielo o dos recortes parecen iguales.

Ocho ejemplos resueltos para cruzar mapas

Datos propios y sintéticos. Los cálculos no son condiciones observadas, umbrales de aparición ni probabilidades operativas de halo.

  1. Referencia de humedad: supone presión de vapor 0,88 hPa y valores de saturación ilustrativos de 1,00 hPa sobre agua y 0,80 hPa sobre hielo. Resultan 88% y 110%, respectivamente. Es el mismo vapor con dos referencias; esos números no se asignan aquí a una temperatura real ni prueban halo.
  2. Tiempo válido: un modelo inicializado a 03 UTC con plazo de seis horas vale para 09 UTC. Puede compararse temporalmente con una imagen de las 09 UTC, conservando que una es previsión y otra observación, no dos mediciones del mismo tipo.
  3. Transporte ideal: 15 m/s mantenidos durante una hora equivalen a 54 km. Es una extrapolación rígida inicial, no la duración ni llegada garantizada del halo; crecimiento y disipación pueden invalidarla.
  4. Temperatura de brillo: 235 K equivalen a −38,15 °C. La conversión de unidades no convierte ese dato en temperatura del aire a dos metros ni entrega una altura única de nube.
  5. Mallas distintas: pasos nominales de 2 y 9 km tienen razón lineal 4,5. Para celdas cuadradas ideales, la razón de áreas es 20,25. Reescalar el mapa grueso no crea esa información fina ni vuelve equivalentes sus variables.
  6. Desfase de imágenes: diez minutos con transporte ideal de 20 m/s corresponden a 12 km. Dos campos separados ese tiempo pueden diferir por movimiento; el cálculo no explica toda diferencia ni prueba que la nube conserve su forma.
  7. Escala óptica: una secuencia interior de corona de 5° de diámetro tendría radio 2,5°, frente al radio nominal 46° del halo y diámetro 92°. La referencia de 5° no obliga a todas las coronas; un recorte no borra la diferencia angular.
  8. Solapamiento: coberturas de 70% y 60% en dos capas no suman 130% de cielo. Para el mismo dominio su unión puede estar entre 70% y 100%, según solape. Ninguno de esos valores es por sí mismo probabilidad de observar halo.

Errores comunes, checklist y mini glosario

  • Comprobar producto, leyenda, región y tiempo válido.
  • Separar observado, analizado y pronosticado.
  • Combinar visible, cirros e infrarrojo según iluminación.
  • Leer humedad con nivel, temperatura y referencia agua o hielo.
  • Revisar evolución y nubes inferiores sin prometer el halo.
  • Confirmar escala óptica con observación segura y ficha trazable.

Mini glosario: reflectancia relaciona luz reflejada e incidente; temperatura de brillo expresa una señal radiativa en unidades térmicas; RGB combina canales codificados; humedad relativa usa una referencia de saturación; nivel isobárico mantiene presión; advección describe transporte; refracción interviene en halos; difracción en coronas; cinturón de Venus es una banda antisolar; rayos crepusculares muestran bandas y perspectiva. Un mapa útil orienta preguntas y conserva sus límites.

Fuentes y lecturas recomendadas

J+A♾️ · Artículo revisado y ampliado en WikiMeteo.es