Precipitación y tipos · Última actualización: 2026-10-29

Graupel: granizo blando y nieve granulada: cómo medirlo y evitar sesgos

Medir graupel o nieve granulada exige decidir qué queremos conocer. El tamaño de una bolita, el espesor que cubre el suelo y el agua que contiene son medidas diferentes. Un chubasco puede dejar una capa vistosa y poca agua, o llegar mezclado con lluvia. Esta guía propone un registro sencillo y explica por qué el radar y nuestro pluviómetro pueden discrepar sin que la diferencia identifique por sí sola cuál de los dos está equivocado.

Tres medidas que conviene separar

  • Dimensión de partículas: milímetros, acompañados de escala y descripción.
  • Espesor depositado: milímetros o centímetros sobre una superficie representativa.
  • Agua equivalente: milímetros de agua obtenida por fusión o una medida de masa y área.

Anota también si la muestra contiene lluvia, nieve u otros hielos. Si no puedes separar sus aportaciones, el agua medida corresponde a la mezcla recogida. No atribuyas automáticamente todo el total al graupel.

Documentar antes de que cambie

Una fotografía con regla, lugar y hora ayuda a describir partículas que pueden fundirse rápidamente. Registra si son blancas, opacas y friables, evitando una identificación basada solo en su tamaño. Si ya están parcialmente fundidas, indícalo. La muestra recogida es evidencia de un punto, sin representar necesariamente toda la zona bajo el chubasco.

Medir el depósito sin buscar el montón mayor

Busca un lugar plano y representativo, con varias lecturas si el depósito es irregular. Un rincón junto a una pared puede acumular material transportado y exagerar lo caído localmente. La hierba puede sostener partículas por encima del suelo. Conserva tanto el método como las lecturas, para que otra persona pueda entender de dónde procede el valor comunicado.

Agua equivalente: una medida distinta

La orientación de NOAA/MADIS describe la fusión de lo recogido en un recipiente de captación apropiado. Si se añade agua para facilitarla, hay que medirla y restarla. Sigue las instrucciones del instrumento; no adaptes un sensor electrónico como si fuera un cilindro manual. La operación debe conservar toda la muestra y evitar derrames, sin inventar agua perdida.

Un litro por metro cuadrado equivale a un milímetro de agua. Por eso necesitamos conocer el área de captación. Un vaso recogido de un montón cualquiera no proporciona un acumulado meteorológico si desconocemos qué superficie originó ese material.

Qué puede pasar en el pluviómetro

Un aparato que registra al pasar agua líquida puede responder tarde cuando recibe hielo. Además, el viento puede afectar a la captación. La ausencia de impulsos durante el chubasco no demuestra ausencia de precipitación. Anota la observación y revisa el equipo cuando sea seguro, conservando el registro original antes de aplicar cualquier interpretación.

Cómo compararlo con el radar

El radar estima precipitación desde un volumen atmosférico y el pluviómetro recoge sobre una abertura pequeña. Compara acumulados del mismo periodo, no un color instantáneo con un total diario. Revisa hora, zona horaria, unidad y producto. Un mapa de reflectividad en dBZ no es directamente un mapa de milímetros recogidos.

La fusión entre el haz y el suelo, el relieve o un chubasco localizado pueden complicar la comparación. Algunos productos ya combinan radar y estaciones: si usan nuestro pluviómetro, la coincidencia no es una validación completamente independiente. El desacuerdo se investiga; no se arregla cambiando números hasta que coincidan.

Cinco contextos documentados

  1. Formigal–Sarrios, estudio de 2017: evaluación de captación de nieve con un pluviómetro de balancín.
  2. Haukeliseter, evaluación SPICE de 2020: un emplazamiento ventoso mostró límites de los ajustes.
  3. Sodankylä, misma evaluación: las condiciones menos ventosas ilustran otra respuesta.
  4. Caribou Creek, misma evaluación: trasladar una corrección exige comprobar su comportamiento local.
  5. HyMeX IOP 7a, 29-09-2012: caso mediterráneo con radar, pluviómetros y otros instrumentos, analizado en 2025.

Los primeros cuatro son contextos de medida de precipitación sólida o mixta, sin afirmar que todos sus registros sean de graupel. HyMeX ayuda a entender la combinación de observaciones de lluvia mediterránea, sin convertirla en una identificación superficial de nieve granulada.

El error frecuente: convertir espesor con una regla fija

No existe una conversión universal que transforme cualquier centímetro de graupel en una cantidad fija de lluvia. El depósito contiene huecos y cambia al asentarse, fundirse o desplazarse. Mide el agua cuando puedas. Si solo dispones de espesor, conserva esa medida como tal y explica su lugar y momento.

Una ficha breve y útil

Incluye identificación y grado de confianza, hora de caída, hora de lectura, método, unidades, mezcla observada y estado del instrumento. Distingue un cero comprobado de una medida no disponible. Un campo vacío no significa que no haya precipitado. Si corriges una anotación, conserva la versión original y explica el motivo.

Ocho ejercicios propios resueltos

  1. Se funden 80 mL recogidos en 0,02 m²: son 0,08 L divididos por 0,02 m², equivalentes a 4 mm. El resultado requiere que toda esa muestra corresponda al área indicada.
  2. Se añaden 30 mL y después hay 110 mL: la muestra aportó 80 mL. No cuentes como precipitación el agua añadida para fundirla.
  3. Tres espesores son 4, 6 y 5 mm: la media es 5 mm en esos puntos. No es automáticamente el espesor medio de todo el municipio ni su agua equivalente.
  4. Radar 7 mm y pluviómetro 4 mm en igual hora: la diferencia es +3 mm del radar. Falta investigar captación, estimación y distribución antes de atribuir la causa.
  5. Se observan bolitas a las 10:10 y el sensor registra a las 10:40: anota las dos evidencias. El retraso puede ser relevante; no traslades el registro sin prueba del mecanismo.
  6. El mapa muestra 30 dBZ: esa cifra no es 30 mm. Consulta qué representa el producto y evita una conversión directa entre unidades distintas.
  7. No se conoce el área del recipiente: puedes comunicar volumen o masa de muestra, pero no un acumulado por superficie. Anota la limitación en lugar de adivinarla.
  8. Hay hielo nuevo sobre nieve antigua: identifica qué capa has medido. Fundir ambas juntas produce agua del conjunto, sin aislar por sí sola la precipitación del último chubasco.

Estos cálculos son ejemplos inventados para practicar. No son datos de estaciones ni estimaciones de los casos citados. Su utilidad está en mostrar qué información falta antes de interpretar una cifra.

Fuentes y lecturas recomendadas

J+A♾️ · Artículo revisado y ampliado en WikiMeteo.es