Una imagen de satélite no es siempre una fotografía como la del móvil. Los sensores observan radiación en diferentes bandas; algunas captan luz solar reflejada y otras radiación emitida por la superficie, las nubes y la atmósfera. El canal elegido determina qué información destaca.
Para empezar, recuerda tres preguntas: el visible ayuda a ver formas durante el día; el infrarrojo térmico ayuda a distinguir señales térmicas de día y de noche; los canales de vapor de agua ayudan a seguir estructuras atmosféricas, especialmente en niveles medios y altos. Ninguno muestra por sí solo todo el tiempo que ocurre debajo.
Glosario esencial
- Canal o banda: intervalo de longitudes de onda que observa el instrumento. Cambiar de canal cambia la información recibida, no solo los colores.
- Visible, VIS: recoge principalmente luz solar reflejada. Permite apreciar textura, bordes y sombras. Necesita iluminación; una zona oscura nocturna no demuestra ausencia de nubes.
- Infrarrojo térmico, IR: recoge radiación relacionada con la temperatura. Funciona también de noche. Puede mostrar superficie despejada o nubes, según la transparencia del canal y la escena.
- Vapor de agua, WV: nombre habitual de canales infrarrojos sensibles al vapor atmosférico. No dibuja un mapa directo de la humedad de tu calle ni de litros disponibles para llover.
- Temperatura de brillo: temperatura equivalente asociada a la radiación medida. Ayuda a interpretar la escena, pero no siempre coincide con la temperatura física exacta de un objeto.
- Tope frío: señal térmica fría de la parte superior observable de una nube. Suele orientar hacia nubosidad alta cuando el perfil térmico es apropiado; no asegura tormenta intensa ni lluvia debajo.
- Realce o paleta: forma de asignar tonos o colores a los valores. Un rojo puede indicar frío en una paleta y calor en otra. Mira siempre la leyenda.
- RGB: composición que asigna información de varios canales al rojo, verde y azul de la pantalla. Sus colores pueden ser artificiales y necesitan su propia clave.
Qué mirar en cada familia
En visible, examina organización, textura y cambios. Una nube puede parecer más brillante por su espesor óptico, pero también influyen iluminación y geometría. Nieve, superficies claras y reflejos del Sol sobre el agua pueden confundirse con nubosidad si miras un solo fotograma.
En una ventana infrarroja, consulta temperaturas y compara la nube con el entorno. Una nube baja puede tener temperatura parecida a la superficie y pasar desapercibida. Un velo alto y fino puede dejar atravesar radiación desde abajo, por lo que la imagen no muestra simplemente su temperatura real.
En vapor de agua, busca bandas, giros y evolución de las estructuras. No traduzcas cada zona oscura en aire seco desde el suelo hasta el cielo, ni cada zona brillante en lluvia intensa. El canal recibe información de una parte variable de la columna y puede quedar dominado por nubes altas.
Tres ejemplos de lectura
Niebla al amanecer: una mancha se adapta a un valle en visible y contrasta poco en IR. Es compatible con nubosidad baja; un producto adecuado y las estaciones ayudan a comprobar si toca el suelo. No da una distancia de visibilidad por sí sola.
Nube que crece por la tarde: aumenta su textura en visible y su señal de tope se enfría en IR. Eso aporta una pista de desarrollo vertical. Para afirmar actividad eléctrica o lluvia intensa en un lugar, añade rayos, radar y evolución.
Banda en vapor de agua: puede acompañar una estructura del flujo en altura. Aunque tu ciudad quede debajo de una zona oscura, puede tener niebla o nubes bajas que ese canal no destaque. Mira otros productos antes de describir el cielo local.
Palabras que conviene añadir
- Píxel: muestra que puede mezclar nubes y superficie. Ampliarlo no crea detalle nuevo.
- Paralaje: desplazamiento aparente de una nube alta respecto al terreno por verla de lado. Puede afectar comparaciones con radar o mapas de ciudades.
- Animación: secuencia de imágenes; permite ver cambios, no solo desplazamiento. Algunas secuencias pueden incluir fotogramas interpolados.
- Latencia: retraso entre la observación y lo que llega a tu pantalla. La hora visible importa más que asumir que «satélite» significa ahora mismo.
Rutina de lectura
- Identifica satélite, canal o composición.
- Comprueba hora de observación y leyenda.
- Considera si hay luz solar y cómo cambia la iluminación.
- Mira una secuencia y compara al menos otro producto adecuado.
- Contrasta la interpretación con observaciones del suelo o avisos cuando corresponda.
Si falta información reciente o una nube alta oculta lo que hay debajo, ese estado queda desconocido. Una imagen aparentemente tranquila no garantiza ausencia de peligro meteorológico.
Conclusión
Visible, IR y vapor de agua responden a preguntas diferentes. Saber qué observa cada uno y cruzar sus pistas resulta más útil que memorizar colores: formas, señal térmica y estructura atmosférica deben interpretarse con hora, contexto y límites.
Fuentes y lecturas recomendadas
- EUMETSAT y UCAR/COMET: interpretación básica de visible, infrarrojo, vapor de agua y RGB
- NOAA y CIMSS: guía del canal visible ABI de 0,64 µm
- CIMSS y NOAA: ventana infrarroja ABI de 10,3 µm y sus limitaciones
- NOAA y CIMSS: vapor de agua de 7,3 µm y sensibilidad vertical variable
- NOAA y NASA SPoRT: productos RGB de nubes diurnas y microfísica nocturna
- EUMETSAT: paralaje, posición aparente y altura nubosa