Fundamentos de meteorología · Última actualización: 2026-10-08

Evaporación evapotranspiración y por qué te roban agua

Un jardín puede perder agua aunque no haya fugas ni se vea salir vapor. Una parte se evapora desde superficies húmedas y otra pasa por las plantas antes de llegar al aire. Esa suma se llama evapotranspiración.

Decir que «te roban agua» es una forma coloquial de describir la pérdida desde suelo y vegetación. El agua no desaparece: cambia de lugar dentro del ciclo hidrológico. Entenderlo ayuda a explicar por qué días con igual temperatura no secan igual un jardín o un campo.

Evaporación y transpiración

El USGS define evaporación como paso de agua líquida a vapor y transpiración como liberación de vapor desde las hojas. La evapotranspiración reúne ambos procesos. Puede haber evaporación en una superficie sin plantas; el papel de la vegetación añade otra vía.

Piensa en un charco sobre el pavimento y en tierra con plantas. El charco ilustra evaporación. En la zona plantada también hay intercambio de agua mediante la vegetación, además de la evaporación de sus superficies húmedas.

El tiempo facilita o limita la pérdida

La FAO explica dos necesidades: energía para evaporar y retirada del vapor del entorno de la superficie. Radiación, temperatura, humedad y viento intervienen. Un aire más seco puede favorecer la retirada de vapor; la ventilación ayuda a renovarlo.

Por eso no basta con mirar la máxima. Un día templado, soleado, seco y con viento puede tener una demanda importante. Con mucha humedad, el efecto de aumentar el viento no es idéntico al de hacerlo en aire seco.

También hace falta agua disponible

Una superficie muy seca no puede entregar indefinidamente tanta agua como una superficie húmeda. La metodología AEMET distingue evapotranspiración de referencia y real: con escasa reserva del suelo, la real puede ser mucho menor.

Esto evita un error cotidiano: ver bajar la pérdida real no demuestra que las plantas estén mejor. Puede indicar que falta agua para sostener el proceso. La demanda atmosférica y la respuesta del terreno son preguntas distintas.

Pasar de milímetros a litros

Conversión propia: una lámina de 1 mm sobre 1 m² ocupa 1 litro. Si una zona de 40 m² pierde una lámina equivalente de 3 mm, el volumen es 120 litros. Si la lámina fuera de 5 mm, serían 200 litros.

Los números son inventados para entender la escala, no una pauta de riego. Indica siempre superficie y periodo: 3 mm en un día no significan lo mismo que 3 mm en una semana.

Un jardín no es la superficie de referencia

Los productos meteorológicos pueden mostrar ETo, una demanda calculada para una vegetación de referencia con agua suficiente. No mide directamente cada maceta ni dice cuánto ha perdido cualquier especie.

Ejemplo de lectura: una aplicación marca ETo = 4 mm al día. Antes de traducirlo a riego de un jardín, faltan plantas, suelo, lluvia, reserva y funcionamiento del sistema. Multiplicar por los metros cuadrados solo convierte unidades; no resuelve esos datos.

El campo cambia con el cultivo

La FAO utiliza coeficientes de cultivo para relacionar la referencia con condiciones estándar de cada cultivo y etapa. No todos los terrenos responden igual, ni el coeficiente permanece necesariamente fijo durante toda la temporada.

Una parcela recién establecida y otra con vegetación desarrollada pueden compartir estación meteorológica. Aun así, no es razonable asignarles idéntica pérdida únicamente porque sus temperaturas coinciden.

Qué revisar antes de decidir

  1. Identifica si el dato es referencia, estimación real o medición.
  2. Comprueba unidad, periodo y actualización.
  3. Revisa lluvia y condiciones del suelo, no solo el aire.
  4. Considera vegetación y etapa del cultivo.
  5. Observa el resultado del riego y consulta orientación agronómica cuando corresponda.

No toda lluvia queda disponible para las raíces. El balance debe considerar también escorrentía y drenaje. Una tormenta anunciada tampoco es agua que ya haya entrado en el suelo.

Conclusión útil

Evaporación y transpiración devuelven agua a la atmósfera; la evapotranspiración las reúne. Para entender la pérdida necesitas tiempo y disponibilidad de agua. Los milímetros permiten cuantificarla, pero un dato meteorológico de referencia debe adaptarse al terreno antes de convertirse en una decisión de riego.

Fuentes y lecturas recomendadas