Un parhelio es una zona luminosa del cielo situada a un lado del Sol, aproximadamente a su misma altura sobre el horizonte. Puede recordar un pequeño arco iris o un segundo sol. El nombre popular «perros del sol» describe esa apariencia: no hay astros adicionales ni una abertura que deje ver otro Sol detrás de la nube.
Cómo reconocerlo sin confundirlo
Los parhelios más habituales aparecen a izquierda, derecha o a ambos lados. Con el Sol bajo, su separación ronda los 22 grados. El NWS describe un borde rojizo hacia el Sol y colores azulados hacia el exterior. Una mancha puede ser intensa y la otra apenas visible; esa desigualdad no invalida la identificación.
Ejemplo propio: el Sol está detrás de un edificio y, a su derecha, aparece una pequeña franja coloreada en un velo blanquecino. Si está a una altura angular semejante, encaja con un parhelio. Si el color rodea toda una nube sin esa disposición, la identificación necesita revisarse.
Los pequeños prismas de la nube
El Observatorio de Hong Kong relaciona este fenómeno con placas hexagonales de hielo. La luz cambia de dirección al atravesar el cristal: es refracción. Una placa se parece a un pequeño plato de seis lados; esa comparación permite imaginar una forma muy diferente de una gota redonda.
La comparación con un plato ayuda a imaginar la orientación, pero los cristales reales son diminutos. No observamos cada uno; vemos la luz que muchos envían hacia nuestros ojos. La disposición de esas partículas concentra el efecto en zonas concretas, en vez de repartirlo de forma uniforme por todo el cielo.
Qué indica de la nube
El Met Office explica que puede producirse en cirros y también con cristales a baja altura durante episodios muy fríos, llamados polvo de diamante. En un velo de nube alta, la observación apoya que hay hielo capaz de generar el fenómeno. No permite medir directamente la base de esa nube, su espesor ni su contenido total de agua.
Por tanto, no demuestra una alteración de la estratosfera. «Alto en el cielo» describe una dirección de nuestra mirada; no identifica una capa atmosférica por sí solo. Para conocer la altura física hacen falta datos diferentes, además del aspecto óptico.
Parhelio, halo y pilar
- Parhelio: mancha lateral, a la altura angular del Sol.
- Halo: anillo o fragmentos de anillo alrededor de la fuente luminosa.
- Pilar solar: columna luminosa vertical; el NWS la relaciona con reflexión en hielo.
Varios fenómenos pueden coexistir. Ver manchas a los lados no exige que también se vea un círculo completo. Una parte de la nube puede reunir las condiciones adecuadas y otra quedar oculta o producir una señal menos reconocible.
Una observación, no un pronóstico cerrado
Escenario propio: por la mañana aparece un parhelio y por la tarde el cielo queda despejado. Otro día aparece uno y después llega lluvia. Las dos secuencias son compatibles con una observación de hielo; el fenómeno no decide por sí mismo cuál evolucionará hacia precipitación.
Para valorar el tiempo siguiente, mire la evolución del velo y consulte la predicción. Un cielo más blanco puede justificar seguir observando, pero no equivale a confirmar una borrasca, una tormenta ni una hora de inicio de lluvia.
Errores frecuentes y registro útil
No interprete mayor brillo como mayor frío en el suelo, ni un solo parhelio como una nube formada solo en un lado. También intervienen iluminación, orientación, extensión del hielo y obstáculos. Una fotografía aislada puede añadir reflejos de la lente que parecen fenómenos del cielo.
Anote hora, lado visible, aspecto de las nubes y evolución. Observe ocultando el disco solar con un obstáculo opaco, sin mirar directamente al Sol ni utilizar instrumentos ópticos para hacerlo. En una foto, conserve información del entorno para distinguir un fenómeno persistente de un reflejo de la cámara.
Conclusión práctica
El parhelio es una pista de la interacción entre luz y cristales orientados. Permite describir mejor una nube, siempre que se reconozca su geometría. Su belleza no convierte esa pista en una medida de altura, temperatura o lluvia futura.