Estructura de la atmósfera · Última actualización: 2026-10-10

Arcoíris y halos: atmósfera prisma por capas

La luz puede revelar detalles de la atmósfera que una nube blanca no muestra por sí sola. Un arco de colores frente a nosotros y un anillo alrededor del Sol pertenecen a familias distintas: cambian las partículas y la geometría que dirige la luz hacia nuestros ojos.

La metáfora del «prisma por capas» ayuda a imaginar esa selección de colores, pero tiene límites. La atmósfera no es un único bloque de cristal. Gotas y cristales distribuidos en diferentes regiones producen señales que observamos desde una posición concreta.

Dos escenas para orientarse

  • Arcoíris: Sol detrás del observador y gotas iluminadas delante.
  • Halo: anillo o arco relacionado con la dirección del Sol o la Luna y con cristales de hielo.

Imagine que acaba un chubasco y queda una cortina de lluvia sobre las montañas mientras el Sol ilumina su espalda. Esa escena puede favorecer un arcoíris. En cambio, una mañana sin lluvia local con un fino velo junto al Sol puede mostrar un halo. Las dos escenas son ejemplos de identificación, no reglas de pronóstico.

Qué sucede dentro de una gota

La OMM sitúa el arcoíris en una pantalla de gotas de agua, iluminada por el Sol o la Luna. Intervienen refracción y reflexión. Al cambiar de medio, la luz cambia de dirección; parte vuelve desde el interior de la gota y sale hacia el observador.

El Met Office recuerda que los colores forman un continuo. La lista tradicional de siete es una ayuda para recordarlos, no siete compartimentos físicos. Cada punto visible del arco reúne luz de muchas gotas adecuadamente situadas.

No hay un extremo material del arco apoyado en una casa. Si otro observador se mueve, cambia la geometría de las gotas que envían luz a sus ojos. El fenómeno pertenece al conjunto luz, gotas y observador.

Arco primario y segundo arco

En el primario, el rojo ocupa el borde exterior y el violeta el interior. El Met Office explica que el secundario aparece más afuera, suele ser más tenue y presenta colores invertidos por una segunda reflexión interna.

Una comparación útil es seguir el orden desde el centro común hacia fuera. Si aparecen dos bandas, no suponga que corresponden a dos cortinas de lluvia diferentes. La misma región de gotas puede ofrecer trayectorias ópticas distintas.

El hielo dibuja otros patrones

La definición de halo de la OMM abarca anillos, arcos, pilares y manchas brillantes producidos por cristales suspendidos. Estos pueden estar en nubes cirriformes o, en ambientes muy fríos, en polvo de diamante a baja altura.

El halo común tiene un radio angular cercano a 22°. Eso describe cuánto se separa visualmente del astro; no mide kilómetros ni la altura de la nube. No confunda radio y diámetro: un anillo de radio 22° abarca unos 44° de lado a lado.

Qué nube sugiere y qué no demuestra

La OMM describe el cirrostratus como un velo transparente, blanquecino, liso o fibroso que a menudo produce halos. La coincidencia entre velo y halo puede ayudar a reconocerlo. Un halo no obliga a que toda la atmósfera esté cubierta por la misma nube.

Ejemplo de observación: «Velo fino extendiéndose, halo parcial y nubes bajas en otro sector». Es más preciso que «hay halo, lloverá mañana». Para anticipar cambios consulte evolución, mapas, predicción y avisos; la señal óptica no fija el destino de un frente.

No todos los colores son arcoíris

NOAA explica que las irisaciones aparecen por difracción en partículas pequeñas de tamaño parecido dentro de nubes finas. Sus manchas de color no requieren la misma geometría que el arcoíris de lluvia. El Met Office distingue también coronas, anillos próximos al astro asociados a difracción.

Busque forma, posición y contexto: ¿un arco opuesto al Sol, un anillo amplio alrededor de él o manchas irregulares en una nube? Esa clasificación inicial evita llamar «arcoíris» a cualquier color del cielo.

Observar y concluir

  1. Identifique la dirección de iluminación sin mirar directamente al Sol.
  2. Anote si hay gotas, velo alto, nubes bajas u otros elementos.
  3. Describa centro, arco, colores y partes que faltan.
  4. Separe identificación óptica y previsión meteorológica.

Arcoíris y halos ofrecen pistas sobre gotas, hielo y perspectiva. Lo más útil es aprender a reconocer esas pistas sin pedirles información que no contienen: no miden por sí solos la altura exacta de una capa ni garantizan lluvia o ausencia de peligro.

Fuentes y lecturas recomendadas