Granizo y fenómenos severos · Última actualización: 2026-11-01

Corriente descendente: cómo llega el granizo al suelo: cómo verlo en mapas

Para buscar señales de una corriente descendente conviene combinar mapas que responden a preguntas distintas. Unos muestran ecos de precipitación, otros describen el entorno y otros recogen lo que pasó en el suelo. Ninguno convierte por sí solo una mancha de color en una velocidad descendente medida. Esta guía enseña un orden de lectura con ejemplos hipotéticos: no analiza el tiempo de hoy ni reconstruye una tormenta concreta.

Empieza por la hora y la leyenda

Antes de interpretar una imagen, identifica qué variable representa y de cuándo es. Una acumulación de lluvia en una hora no muestra lo mismo que una exploración de reflectividad. El visor de AEMET diferencia ambos productos y también ofrece altura de ecos.

Conserva el intervalo completo de una acumulación y la hora de una exploración. Una imagen recién descargada puede contener datos anteriores. Si dos mapas tienen horas diferentes, no los presentes como una fotografía simultánea de la tormenta.

Reflectividad: localizar el núcleo, sin medir viento

La reflectividad indica intensidad de retorno radar y suele expresarse en dBZ. El NWS advierte que un retorno intenso puede corresponder a gotas grandes, granizo o mezcla. El color más llamativo ayuda a localizar una zona que merece atención, pero no identifica todos sus componentes.

En la descripción del visor AEMET, la imagen de reflectividad corresponde a la elevación más baja. Eso no convierte cada punto del mapa en una medición al nivel de nuestra calle. Para saber qué llegó abajo necesitamos observaciones de superficie.

VIL: una columna estimada, no piedras contadas

VIL significa líquido integrado verticalmente. NOAA explica que convierte reflectividad en equivalente de agua líquida mediante una relación empírica y luego integra en vertical. No es una báscula que pese por separado todas las piedras de la columna.

Sirve para comparar estructuras y detectar zonas que merecen vigilancia, dentro de las limitaciones del producto. Un VIL mayor no da directamente más centímetros de granizo ni una racha exacta. Tampoco su descenso demuestra que todo ese contenido haya aterrizado en un punto.

Echo tops: altura de un eco bajo un umbral

Los echo tops describen hasta qué altura se detecta eco con una definición concreta. La página de AEMET especifica reflectividad superior a 12 dBZ para su echotop. Hay otros productos con otros umbrales: no compares cifras sin comprobar qué representan.

Un tope que parece bajar es una pista para revisar evolución, cobertura y otros datos. No sigue una piedra individual ni mide directamente la velocidad del aire. El NWS recuerda que el muestreo puede cambiar la altura estimada sin un cambio real equivalente de la tormenta.

Mirar una secuencia y seguir la misma estructura

Compara varias exploraciones con una escala compatible. Una célula se mueve, crece o se reorganiza. Si observas siempre el mismo píxel fijo, puedes estar viendo pasar una zona distinta en cada instante y atribuirle un cambio vertical que no has seguido realmente.

La disminución rápida de VIL puede acompañar una fase de viento dañino, según NOAA, pero no es una regla automática. Busca coherencia con los demás mapas y con informes. Si falta una exploración, deja el hueco: no inventes qué ocurrió entre las dos disponibles.

Nivel de congelación: contexto de la bajada

El nivel de congelación se relaciona con la temperatura del aire igual a cero grados. AEMET define el isocero como el nivel más bajo de la atmósfera libre con esa temperatura. No es un mapa que garantice dónde se fundirá cada piedra.

Comprueba hora, procedencia y referencia de altura. Un nivel previsto por un modelo no es una observación directa de toda la columna. La diferencia con el terreno ayuda a plantear qué atraviesa el hielo, sin asignar automáticamente su tamaño final.

Graupel y granizo no se identifican por un color

Graupel se emplea para nieve granulada. AEMET describe granos blancos y opacos, quebradizos, formados cuando gotitas subfundidas se congelan sobre cristales. Ver hielo pequeño y blanco no autoriza a llamarlo granizo grande ni a reconstruir todo su recorrido.

Una fotografía con escala y una descripción clara ayudan a interpretar el informe. Si no puede distinguirse el tipo, conserva esa incertidumbre. Una etiqueta de un mapa o de una aplicación tampoco sustituye una identificación fiable en superficie.

Polarimetría, entorno y salida de aire

El NWS propone leer varias variables polarimétricas conjuntamente para reconocer mezcla y fusión. Los ejemplos de una red concreta no se convierten en umbrales universales. AEMET, además, distingue el reventón intenso del frente de racha: una ráfaga y una granizada son hechos diferentes.

Los mapas de temperatura y humedad aportan contexto sobre procesos posibles. No hay una equivalencia entre una zona seca, el color de un eco y una racha obligatoria. Si el entorno procede de un modelo, conserva ese origen al compararlo con observaciones.

Conectar firmas de radar con observación en superficie

  • Identifica variable, leyenda y hora de cada mapa.
  • Comprueba cobertura y posibles datos ausentes.
  • Sigue la célula sin confundirla con un punto fijo.
  • Contrasta firmas y entorno, sin depender de un color.
  • Busca informes fechados de granizo y viento.
  • Separa lo observado, lo compatible y lo todavía desconocido.

El tamaño medido de una piedra, la acumulación y una racha son datos distintos. Anota dónde se obtuvieron. No salir a recoger pruebas durante la tormenta también forma parte de una observación responsable: la falta de una muestra no justifica añadir exposición.

Ocho ejemplos cotidianos resueltos

  1. Radar de las 17:00 y fotografía de las 17:07 tienen siete minutos de desfase. No son simultáneos.
  2. Una acumulación de 16 a 17 y otra de 16:30 a 17:30 comparten media hora. Sumarlas como periodos separados duplicaría esa parte.
  3. Un VIL hipotético baja de 30 a 20 kg/m²: disminuye 10, un 33,3 %. No mide una racha ni diez kilogramos de hielo caídos en tu patio.
  4. Echo tops supuestos de 10 y 8 km difieren 2 km. Sin conocer umbral y cobertura, la resta no demuestra descenso del aire.
  5. Un isocero a 2600 m y un terreno a 600 m dejan 2000 m de diferencia si usan la misma referencia. No fija un diámetro final.
  6. Un núcleo se desplaza 6 km en diez minutos: el promedio horizontal es 36 km/h. No es la velocidad de caída del granizo.
  7. Tres piedras medidas de 9, 12 y 15 mm tienen media de 12 mm. La media no es el máximo de toda la tormenta.
  8. Hay informes útiles en cinco de ocho puntos: cobertura del 62,5 %. Los tres restantes siguen sin verificar.

Errores que conviene evitar

No conviertas VIL en tamaño exacto, echo tops en techo material seguido, un nivel de congelación en barrera instantánea ni un hueco de cobertura en ausencia de fenómeno. Una interpretación útil conserva límites y puede revisarse cuando llega un dato nuevo.

El resultado puede expresarse con sencillez: hay una estructura compatible con precipitación intensa en altura, estos informes describen el suelo y esta es la relación que podemos proponer. Lo que falta debe quedar visible, sin exagerar ni quitar importancia a lo observado.

Fuentes y lecturas recomendadas

J+A♾️ · Artículo revisado y ampliado en WikiMeteo.es