El radar meteorológico envía pulsos de energía y recoge parte de la señal que devuelven las gotas, los copos y otras partículas. Su imagen permite localizar zonas de precipitación y seguir su evolución. Es una herramienta excelente para observar lo que ocurre cerca del momento actual, pero no es una fotografía de la lluvia que cae exactamente en cada calle ni una predicción automática de lo que llegará después.
Cinco pasos para una primera lectura
- Comprueba la hora y la cobertura. Mira cuándo se tomó la última imagen y si faltan datos. Una zona sin cobertura no equivale a una zona sin lluvia.
- Lee el nombre del producto y la leyenda. Los dBZ representan reflectividad; los mm/h, una intensidad estimada; los mm, una cantidad acumulada durante un intervalo. Son cosas distintas.
- Sitúa tu localidad y observa alrededor. Busca las áreas próximas y las que podrían acercarse, con una escala que permita ver el conjunto.
- Siempre mira la animación. Compara varias imágenes consecutivas para distinguir desplazamiento, crecimiento, debilitamiento y aparición de nuevos núcleos.
- Contrasta el resultado. Revisa estaciones, observación del cielo y avisos oficiales. Para una decisión importante, una señal aislada no basta.
Qué dicen los colores
En muchos mapas, los tonos más intensos indican una señal más fuerte. Sin embargo, hay que leer la escala de ese visor: un mismo color puede representar cantidades distintas en otra aplicación. Tampoco podemos convertir un rojo en «granizo seguro» o un verde en «lluvia inofensiva».
La señal depende del tamaño, la cantidad y el tipo de partículas. Un grupo de gotas grandes puede devolver mucha energía; la cantidad de agua que acaba en el suelo depende de más factores. Además, una lluvia moderada que persiste durante horas puede acumular más agua que un chubasco intenso y breve.
La animación cuenta la historia
Imagina dos manchas similares en una imagen: una atraviesa rápidamente la comarca y otra se mantiene sobre la misma ladera. Si miras las imágenes anteriores, puedes descubrir que en la segunda nacen nuevos chubascos una y otra vez. Su persistencia merece atención aunque las células individuales se muevan.
Una banda extensa puede corresponder a precipitación organizada; unos núcleos pequeños pueden ser chubascos dispersos. Esa apariencia orienta, pero no identifica por sí sola un frente ni determina la peligrosidad. También importa si la zona crece, cambia de dirección o se deshace.
Por qué puede engañar
- Eco sobre tu casa y suelo seco: parte de la precipitación puede evaporarse antes de llegar abajo. Se llama virga.
- Lluvia y señal débil: el haz puede pasar demasiado alto o encontrar obstáculos, especialmente lejos del radar o detrás de montañas.
- Manchas sin precipitación: el terreno, insectos o interferencias pueden producir señales ajenas a la lluvia.
- Imagen antigua: abrir ahora una aplicación no garantiza que los datos sean de ahora.
Una mancha inmóvil no demuestra que sea falsa: la lluvia orográfica también puede persistir en una zona. Para resolver dudas, compara otras observaciones y productos, conservando la posibilidad de que falte información.
Una conclusión útil
Utiliza el radar para responder tres preguntas: dónde hay señal, cómo cambia y cuánto puedes confiar en ella. Observa primero, interpreta después y actualiza con frecuencia si la situación evoluciona. Un mapa sin ecos no garantiza que no vayan a formarse tormentas ni que una actividad sea segura; los avisos y las condiciones reales completan la lectura.
Fuentes y lecturas recomendadas
- AEMET: interpretación de los productos radar.
- NOAA: reflectividad y productos de distintas elevaciones.
- NOAA: altura, anchura y refracción del haz.
- NOAA: propagación anómala y contraste entre radares.
- NOAA: estimaciones de precipitación acumulada.
- NOAA: velocidad Doppler.
- NOAA: información de doble polarización.
- Meteocat: ejemplos de interferencias.
- NWS: precipitación detectada que no llega al suelo.
- NWS: fundamentos del muestreo y refracción del haz (material técnico).
- NWS: glosario de reflectividad y banda brillante.