Las barbas del viento son pequeños símbolos que resumen dos cosas: de dónde llega el aire y a qué velocidad se mueve. Aparecen en mapas de estaciones, predicciones y cartas de distintos niveles de la atmósfera.
Aprender sus valores es sencillo. Lo que requiere más atención es saber qué viento representan: el de una estación, el calculado por un modelo o el existente bastante por encima del suelo.
La varilla señala la procedencia
Imagina el punto del mapa como el lugar al que llega el viento. La varilla sale de ese punto hacia el lado del que procede el aire. Si se extiende hacia el oeste, representa viento del oeste: el aire viaja hacia el este.
Este detalle es fácil de invertir porque muchas flechas de otras aplicaciones señalan hacia donde se desplaza una corriente. Una barba meteorológica se lee por la procedencia; no conviene trasladar automáticamente la regla de un tipo de símbolo al otro.
En mapas con una proyección que deforma la orientación, usa el norte local indicado por la cuadrícula geográfica. La parte superior de la pantalla no siempre equivale al norte en toda la imagen.
Los trazos se suman
| Elemento | Valor habitual |
|---|---|
| Trazo corto | 5 nudos |
| Trazo largo | 10 nudos |
| Triángulo relleno | 50 nudos |
| Dos largos y uno corto | 25 nudos |
| Tres largos y uno corto | 35 nudos |
| Un triángulo, un largo y un corto | 65 nudos |
La tabla utiliza la convención habitual en nudos. Suma los trazos y los triángulos del símbolo: no cuentes la varilla principal como si fuera otra barba. Su longitud suele servir para que el dibujo sea legible, no para dar una velocidad adicional.
Un nudo equivale a 1,852 km/h. Por tanto, 25 nudos son unos 46 km/h y 35 nudos, unos 65 km/h. Si el mapa expresa otros datos en kilómetros por hora, comprueba si las barbas mantienen su propia convención en nudos.
Un ejercicio completo
Ves una varilla hacia el noreste con dos trazos largos y uno corto. La lectura es viento procedente del noreste, con 25 nudos representados. El movimiento se dirige aproximadamente hacia el suroeste.
Ahora lee la cabecera: si dice 850 hPa, describe una capa de presión situada habitualmente alrededor de un kilómetro y medio, con altura variable. No está diciendo que una esquina de tu barrio tenga esos 46 km/h.
Por qué el suelo puede contar otra historia
El relieve, edificios, árboles y rozamiento modifican el flujo cercano a la superficie. Una calle protegida puede tener poco viento mientras una cima expuesta recibe una corriente intensa. Las brisas también pueden cambiar la dirección local.
Incluso un mapa de viento a 10 metros representa una referencia concreta: no mide todas las aceras ni todos los balcones. Si procede de un modelo, además resume un entorno más amplio que un punto de observación.
Un símbolo tampoco suele mostrar todas las variaciones breves. Una velocidad media y una racha máxima son datos diferentes: busca la variable de rachas cuando quieras entender posibles picos.
Calma, huecos y colores
En algunos mapas de estaciones, un círculo adicional indica calma. Pero un hueco sin símbolo puede significar que faltan datos o que el mapa ha ocultado elementos para evitar solapamientos. No lo interpretes como ausencia de viento sin consultar la leyenda.
Los colores pueden corresponder a temperatura, precipitación o velocidad, según el producto. Que el fondo sea rojo no cambia por sí solo el valor de las barbas.
Conclusión
Lee primero la procedencia y suma los símbolos. Después comprueba unidades, altura, hora y tipo de dato. Esa segunda lectura convierte un dibujo correctamente descifrado en una información útil, sin confundir el viento de una capa con la situación exacta a pie de calle.